TOLEDO PHOTO MOVEMENT 02: DHIRA TATTOO

Pablo y Sone trabajan en Dhira Tattoo, junto a Víctor y Judith, estudio de tatuajes en Toledo que ha cumplido el 25 de abril de 2026 seis años de andadura, tiempo en el que han perfeccionando sus técnicas. Por sus manos han pasado miles de personas. Su perfil en instagram reza: especializados en comprender e interpretar tus ideas“. Mal no deben estar haciéndolo estos jóvenes artistas, que un día decidieron emprender con esta marca y hacerse un hueco en el sector, con personalidad y sello propio. “Hemos desarrollado un método de comunicación con el cliente, para sacar el máximo partido a las ideas que nos traen y que funcionen mejor en su piel”, expone Sone. “Confían en la entidad o la persona que les va a tatuar”, añade Pablo. El respeto se gana con buen hacer y saber estar. No sucede por arte de magia.

“Tenemos un lenguaje propio, y nuestra labor es que este lenguaje funcione en muchos mundos”

El tatuador es un artista, el tatuaje es una expresión de arte contemporáneo donde el cuerpo humano actúa como lienzo. Y el arte de Dhira Tattoo es muy reconocible: “El arte engloba al tatuaje. El tatuaje no es un producto o un servicio al uso, con el tattoo puedes hablar sobre identidad, límites personales”. Nos dice Pablo.  Su trabajo les deja experiencias personales impactantes. Son conocedores de historias alucinantes que solo afloran en intimidad y con la confianza adecuada. “La gente ha llegado a llorar delante nuestra, contarnos cosas que no sabe ni su familia. Y nosotros llorar con ellos”, afirman.

Nos hemos reunido con ellos un día cálido, al atardecer. Sacamos unas sillas al fresco. Se atisba desde este punto el puente de San Martín. Los vecinos pasean con sus perros y se detienen a conversar plácidamente durante un instante. Hay un ambiente de sosiego en esta parte del casco histórico, menos bulliciosa, donde el sonido de las aves se aprecia con mayor nitidez. Aquí vive Sone, otro enamorado del barrio. Hace de buen anfitrión y nos sirve unas birras bien frías mientras conversamos.

“En Toledo el tattoo aún no se reconoce como arte, aunque gracias a las redes sociales está cambiando la tendencia”

Les gustaría realizar una exposición de su trabajo. Afloran ideas orgánicas, como la de ver un desfile de cuerpos tatuados como obras vivas, con textura, con volumen, y poder reflexionar en torno a ellos. Una performance en un museo, generar un contraste, transgredir, como en su día transgredieron la Orden de Toledo a la que pertenecieron Lorca o Dalí, y que también emprendieron su propio desafío. Como los que deciden grafitear una pared. Desde las cuevas de Altamira hasta los hermanos Bécquer en la puerta de Covarrubias en el convento de San Clemente. “Es algo inherente en el ser humano. Ser eterno, dejar huella”. Pero el trazo también es juego, como el niño que dibuja en los márgenes de un cuaderno, en la mano de su compañero de pupitre o en la escayola de su amigo. El tatuaje funciona de la misma forma. Es mucho más que estética, es profundo, es un asunto cultural. “Hay días en los que me siento un chamán, acompañando a la gente en su viaje. Hay psicología, hay sangre, hay dolor, hay una marca que se queda de por vida. Hay un desarrollo personal”, dice Pablo, que a pesar de llevar más de 12 años tatuando se sorprende como el primer día.

“¿A qué edad empezaste a dibujar? No, la pregunta sería: ¿A qué edad dejaste de dibujar tú?”

“Pasamos mucho tiempo con los clientes. Es una gran responsabilidad, y tiene que haber escucha y entendimiento por ambas partes. Nuestro proceso creativo implica conocer a la persona que estamos tatuando”. El tatuaje no es un negocio cualquiera, el productor o el producto está condicionado por un factor social en todo momento. “Necesito que la persona se sienta seguro en torno a una experiencia que es nueva para ella”. Y en cuanto a la plena satisfacción: “Los momentos en los que más realizado y útil me he sentido con mi trabajo no es tras realizar un piezón, es tras haber tatuado a una persona un te quiero escrito por su padre dos horas antes de irse”, confiesa Sone.

“Convivo con el dolor por dentro. Convivo con el tattoo por fuera”

El tatuaje como arte y terapia, para el tatuador y para el tatuado. En una sesión larga: en los primeros 15 minutos el cuerpo libera adrenalina mientras está acostumbrándose la sensación. A la media hora el cuerpo comienza a liberar endorfinas, unos calmantes naturales que reducen la percepción del dolor. Y, finalmente, cuando la obra está terminada, llega la dopamina, vinculada al sistema de recompensa del cerebro, y responsable principal de que muchas personas sientan el deseo de repetir.

TOLEDO PHOTO MOVEMENT 01: LAS PERSONAS DETRÁS DE LOS NÚMEROS

Toledo cuenta con más de 100 Bienes de Interés Cultural declarados, si sumamos los bienes ubicados en el plan de ordenación municipal y los bienes ubicados en el plan especial. La UNESCO declaró a Toledo como Ciudad Patrimonio de la Humanidad el 26 de noviembre de 1986 para garantizar la salvaguarda de estos bienes. Este sello distintivo obliga al Estado a preservar su integridad y autenticidad. Implica un reconocimiento internacional, máxima protección legal, cooperación internacional para su conservación y la responsabilidad de transmitir este legado. Así pues, Toledo cuenta con el máximo grado de protección, incluyendo su casco histórico, sus monumentos, y a menudo regulaciones estrictas sobre planificación urbana.

Toledo, a su vez, cuenta con 88.356 habitantes censados a finales de 2025. Más de 16.000 son menores de edad. El 50% de residentes son personas que no han nacido en la ciudad, y un porcentaje considerable corresponde a población extranjera. De hecho, los estudios indican que en 2037 el 20% de residentes en Toledo serán extranjeros. Según el Estudio Toledo Horizonte 2030, en relación a la población extranjera residente en la ciudad de Toledo, la tendencia está cercana a la media nacional, si bien el grupo mayoritario proviene de Rumanía, seguido por Marruecos, representando el 29,28% de la población nacida en el extranjero. Le siguen en orden de mayoría numérica Nicaragua, China, Colombia y Venezuela. Los barrios de Antequeruela – Covachuelas, Santa Bárbara y Casco histórico son aquellos que tienen mayor concentración de vecinos nacidos fuera de España en relación a la población nativa. Esto demuestra que ya no podemos hablar de Ciudad de las tres culturas, y sí de una ciudad multicultural.

 

 

Alpha vive en frente del Bar de Antonio, en La Bellota. Es originario de Costa de Marfil. Los vecinos le llaman Alfonso, de manera cariñosa. Trabaja de carretillero y de reponedor en un supermercado en Illescas. Lleva 6 años en la ciudad, ama vivir en el casco: “He vivido en Madrid y en Talavera, pero a mí me encanta Toledo”. Aunque no se siente discriminado, dice que aún le cuesta adaptarse. De hecho, se sorprende que nos hayamos parado a hablar con él. “Quisiera encontrar un trabajo en la ciudad y no tener que desplazarme tanto”, confiesa.

A los residentes hay que sumar los más de 600.000 turistas de un solo día al año, sumando más de 1.700 diariamente, lo que posiciona a la ciudad con una afluencia superior a otras grandes urbes españolas debido a su proximidad a Madrid. Se prevé que estas cifras aumenten en los próximos años, ya que la provincia de Toledo es actualmente uno de los mayores polos de desarrollo residencial e industrial en España. Las nacionalidades internacionales que más visitaron Toledo en 2025 son principalmente Francia, Países Bajos y Estados Unidos, seguidos por Alemania, Corea del Sur, Portugal, Italia y Reino Unido. El turismo cultural es el principal motor, atraído por el patrimonio histórico de la ciudad, situándola como un destino destacado incluso comparado con grandes urbes.

La rápida transformación del paisaje urbano y natural, la despoblación del casco histórico empujada por la dificultad para acceder a una vivienda, el turismo o el cambio climático son amenazas que ponen en riesgo a las personas que viven y trabajan en la ciudad, y que frente al patrimonio que atesora parecen más frágiles y desprotegidas. ¿Es la ciudad – museo realmente acogedora?

Ángeles es de Madrid, del barrio de Carabanchel. Trabaja actualmente en las calles de Toledo realizando una reinterpretación libre del Quijote. “La calle es mi oficina”, afirma. Una calle que gratifica, que no marca horarios, pero que también castiga. “Cuando vino la pandemia del Covid-19 y nos confinaron en nuestras casas no tenía para comer. Gracias a unas personas que conocí en una ocasión de Australia pude salir adelante. Me enviaban dinero mensualmente”. Se reivindica como profesional de la cultura, denuncia la falta de criterio a la hora de conceder permisos para actuar en la calle, y le quita todo el romanticismo a la cultura: “Se nos llena la boca de la palabra cultura, pero yo lo que quiero es comer”.

Paseando por la Calle Ancha un señor me ofrece mazapán. Le miro a la cara, parece triste. Entablamos una conversación. Tuvo que escapar de su país natal, Cuba, por vicisitudes del destino. Tiene titulación oficial como guía, pero aquí, por ahora, trabaja en una tienda. Otra historia muda. Las personas se mueven desde siempre para encontrar su sitio, para escapar de algo o alguien, pero también para explorar, descubrir, aprender y compartir; y así reencontrarse.

El movimiento también es lo que define al artista. Es su curiosidad una pulsión que mantiene viva su creatividad. Es su ímpetu lo que le hace sobrevivir. Atraviesa las fronteras y deja huella, diluyendo así los límites espaciales y temporales. El viaje del artista está repleto de consciencia e involucración, para impactar positivamente en el entorno. Gilberto es artista y viene de Brasil. Se instaló junto a su pareja en la ciudad y decidieron abrir un establecimiento gastronómico en la Calle Tendillas para dar a probar la comida típica de su país: pão de queijo y açaí, entre otras delicias. La música es su otra pasión. Siempre que puede sale con su guitarra a tocar en la calle. “Aquí encuentro mi paz”. Toca y canta durante un par de horas para los viandantes antes de su próximo viaje a Italia, donde participará en un campeonato de elaboración pizzas representando a Brasil, y, en menor medida (por qué no decirlo) a Toledo.

La próxima vez que recorras las calles de Toledo quizá esta caras ya no te resulten extrañas. Historias como la de Alpha, Ángeles o Gilberto demuestran que es el momento de ir más allá de los números y de las fachadas. Hay que fraternizar, profundizar más en el proceso social territorial, cuestionando el paisaje y el contexto, cuidando la complejidad de las interrelaciones que existen entre el entorno y el asentamiento humano. La diversidad sociocultural presente en los barrios es un reto y una oportunidad para el desarrollo de una cultura inclusiva y sostenible en la ciudad.

© Fotografías: Juan Alfonso Comino

TOLEDO PHOTO MOVEMENT. MANIFIESTO Y LÍNEAS DE ACCIÓN

Vivimos en la era de la postfotografía, millones de archivos se comparten a diario a la velocidad de la luz, mutando su significado e influencia. Además, la irrupción de la IA generativa aplicada ha supuesto un obstáculo hacia lo genuino. La Asociación Apolo interviene para preservar la memoria e identidad de una ciudad sometida a transformación vertiginosa y constante, aplastada por la superposición de imágenes que opaca lo verdaderamente humano.

Con cuatro ejes de actuación, queremos espejar las múltiples realidades existentes en Toledo en nuestros días, investigar y explorar el terreno, atravesar la piel patrimonial para asomarnos a lo orgánico. Cuidar el relato social, dejar un testimonio visual, conectarnos a través de acciones creativas, abrir espacios de pensamiento y reflexión en torno a la fotografía.

Toledo Photo Movement es arte de acción, una comunidad para conquistar el presente de la ciudad, disparo a disparo, para que no caiga en el olvido. La ciudad se mueve, y nosotros con ella.

 

Toledo keep moving!

 

Urban Capture

Fotografía social

Callejeamos para encontrarnos con el hoy, photoshoots improvisados, casuales o guionizados, documentación audiovisual de cada encuentro que compartiremos en RRSS. Turismo, oficios, artesanía, estilo de vida… Capturamos las luces y sombras presentes en las calles de Toledo. Trazamos nuevos itinerarios, producimos spots emocionales.

20s Challenge

Encuentros grupales

20 conceptos, 1 hora para fotografiarlos y 1 hora para visionarlos y comentarlos. Estos retos estimulan la creatividad, favorecen la conexión y mejoran la capacidad de observación al interaccionar con nuestro entorno más cercano. Gratuitos, abiertos a cualquier persona curiosa apasionada de la fotografía. Da igual el estilo, el nivel o la herramienta a utilizar. Los smartphones son bienvenidos. No importa el cómo sino el qué.

TPM Exp

Exhibiciones de fotografía

Exposición anual de las fotografías realizadas, en CC San Clemente. Curación de muestras temáticas temporales en espacios convencionales y no convencionales. Intervenciones efímeras en espacios públicos que remuevan al espectador. Exposiciones de fotógrafos invitados.

Photo Crossing

Convivencia

Toledo es una ciudad de cruce. Múltiples artistas venidos de todas partes han pasado a lo largo de su historia por aquí, compartiendo conocimiento, nutriéndose de otros saberes. Pondremos en marcha una plataforma online donde visitantes de todo el mundo podrán inscribirse para conocer durante su estancia en Toledo a fotógrafos locales y disparar juntos.